La medicina tradicional china basa sus conocimientos en dos teorías: la del yin y el yang (fuerzas opuestas pero complementarias, cuyo equilibrio en la persona es esencial para su bienestar) y la de los cinco elementos de la naturaleza (tierra, metal, agua, madera y fuego) a partir de los cuales se crea un entramado de relaciones con los sabores, las emociones, las partes del cuerpo y las estaciones del año mediante ciclos continuos de generación y destrucción.