La vitamina D no solamente está vinculada con el metabolismo del calcio y la fortificación ósea sino que su deficiencia está relacionada con muchos otros aspectos de la salud. Bajas concentraciones de esta vitamina pueden producir una deficiencia inmunológica que hace al organismo más vulnerable a procesos infecciosos tanto virales como bacterianos. Su deficiencia puede producir osteoporosis y raquitismo pero además, puede presentar cuadros de fatiga, falta de memoria, cefaleas y por supuesto dolores musculares y articulares frecuentes. También contribuye a la aparición de estados depresivos y otros trastornos neurológicos. Por últimas investigaciones, bajas concentraciones contribuyen a la aparición de trastornos cardíacos, hipertensión y ciertos cánceres (colon, próstata y mama).

* Doctora Etelvina Amanda Rubeglio, directora de Laboratorio de Análisis Biológicos. Mail: rubeglioe@gmail.com

Imagen de Steve Buissinne en Pixabay